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viernes, 7 de enero de 2022

LOS MAGOS DEL ORIENTE (MATEO 2)

      
Autor: Haarlem Indanes Delgado

 

Introducción:

Desde la niñez hemos escuchado la historia de que tres reyes magos guiados por una brillante estrella, montados en un camello, un caballo y un elefante, vinieron desde el Oriente a Belén de Judea con regalos, para adorar a Jesús recién nacido. Ellos son llamados Melchor, Gaspar y Baltasar  y sus regalos eran oro, incienso y mirra. Este escenario lo hemos visto en pinturas y en grandes maquetas denominadas “pesebres” o “la estrella de Belén”. La realidad de esta historia se encuentra en la Biblia solo en el Evangelio de Mateo capítulo 2, y es muy diferente de cómo nos fue contada

Para que se creerá la historia “los tres reyes magos” que actualmente escuchamos, han pasado más de 1500 años. Y fue estructurada por diferentes interpretaciones orales y tradicionales a lo largo del tiempo dentro del seno de la religión católica.

Antes de analizar el contexto bíblico de Mateo capítulo 2, acompáñame a ver cómo una verdadera historia bíblica se convirtió en una leyenda.

Origen De Las Interpretaciones No Bíblicas Sobre Los Magos:

Las tantas interpretaciones que durante el tiempo fueron dada por el catolicismo, formaron una gran leyenda:

Todo comenzó en el siglo III d. C. cuando se interpretó que Salmo 72:10 y 60:3-6 eran una  referencia de los magos como reyes, ya que hasta entonces, por sus regalos se consideraba que eran personas pudientes y de linaje de la nobleza. Quizás esta opinión aparentemente se ve aceptable, sin embargo, el contexto de Salmos 72 e Isaías 60 está muy desligada de Mateo 2, y si fuese así, estas profecías Mateo lo hubiera tenido presente en su libro. 

Las  opiniones del tema de los magos, fueron cada vez más erróneas, ya que en ese siglo fue cuando se estableció su número en tres, uno por regalo (oro, incienso y mirra), pero esto no prueba nada bíblico. Para ese entonces había dibujos con dos, tres y cuatro magos. En la Iglesia católicas de Nicea, de Siria y de Armenia bajo el imperio romano, eran donde se discutían estas interpretaciones, y donde también compartían otras opiniones de que eran doce, como los apóstoles y las doce tribus de Israel. Y sin ninguna evidencia Bíblica e histórica, en el siglo V, el papa León I el Magno estableció oficialmente su número en 3 para toda la cristiandad católica.

Aproximadamente por los siglos IV y V d. C. surgió un libro llamado “El Evangelio de la Infancia” de Tomás o “Evangelio del Pseudo Tomás” este fue un evangelio acerca de la infancia de Jesús, y donde aparece los nombres actuales de los magos como Melchor, Gaspar y Baltasar. En el siglo VI d. C., en la iglesia católica 13 de San Apolinar Nuovo (en Rávena, Italia), los magos fueron dibujados en un mosaico en el que se distingue a tres magos ataviados al modo persa con sus nombres escritos encima y representando distintas edades.

Aún tendrían que pasar varios siglos, hasta el siglo XV d. C., para que Baltasar aparezca con la tez negra en los tres reyes. Además representaron en ellos las tres edades o etapas de la vida y las tres razas de la Edad Media. Esta última interpretación la tomaron de Sem, Cam y Jafet, los hijos de Noé (Génesis 5:32), y la tabla de las naciones de Génesis 10, donde Sem nos habla de la procedencia de los asiáticos, Cam, de los africanos y Jafet, de los europeos. Los magos están organizados así:

Melchor (Gr. Appellicon, Heb. Magalath), anciano de blancos cabellos y larga barba del mismo color, encarna a los europeos y cabalgaba en un caballo.

Gaspar (Gr. Amarín, Heb. Galgalath), el más joven y rubio de los tres reyes magos encarna a los asiáticos y cabalgaba un elefante.

Baltasar (Gr. Damascón, Heb. Serakin), de raza negra, encarna a los africanos y cabalgaba un camello.

En cuanto a las edades Melchor es el más mayor de todos, tanto en apariencia como en sabiduría por tanto, Gasp trataría ar es el más joven y suele aparecer como un rey de pelo y barba de color castaño, mientras que Baltasar, en cuanto a edad, se encuentra en el medio. Es decir, es una escenificación de los tres estados de la vida: juventud, madurez y vejez.

Poco a poco podemos visualizar como la tradición fue añadiendo otros detalles a modo de simbología: se les ha hecho representantes de las tres razas conocidas en la antigüedad, representantes de las tres edades del hombre y representantes de los tres continentes (Asia, África y Europa).

Otra leyenda cuenta que, después de la resurrección de Jesús, el apóstol Tomás los halló en el reino de Saba, donde fueron por él bautizados y consagrados obispos. Después fueron martirizados en el año 70 d. C. y depositados en el mismo sarcófago. Se decía que allá fue Elena la madre de Constantino I,  a buscarlos, y halló tres cuerpos coronados, dando por sentado que se de los Reyes Magos, por lo que los trasladó a Constantinopla. Posteriormente, Federico I Barbarroja, en el siglo XII, los trasladó a la Catedral de  Colonia, en Alemania, donde hoy reposan con las coronas que supuestamente llevaron durante su existencia. Según la tradición católica los restos de estos tres magos, en están un gran sarcófago triple, dorado y ricamente decorado denominado “El relicario de los Tres Reyes” (en alemán Dreikönigsschrein) colocado encima y detrás del altar mayor de está catedral.

Igualmente, existen leyendas que hablan de un cuarto rey mago llamado Artabán. Este era un cuarto Rey Mago que encaminó sus pasos desde el Occidente, siempre guiado por el fulgurante mapa celestial, en busca de Jesús.

Noten, como a partir de un simple pasaje bíblico, observa la gran leyenda que el catolicismo ha agregado a la historia. Pero para aquellos de nosotros que estudiamos la Biblia es como decir, de un texto sin su contexto, mira qué gran pretexto. Y ya compartido el origen de las interpretaciones no bíblicas sobre los magos, acompáñame al análisis del contexto bíblico de esta historia:

¿Qué Nos Dice La Biblia?:

La historia narrada en el Evangelio de Mateo capítulo 2, cuenta que los magos vinieron del Oriente guiándose por una estrella, la cual los condujo hasta Belén (de ahí el nombre de estrella de Belén).

Antes de llegar, visitaron al rey Herodes el Grande en la ciudad de Jerusalén, a quien interrogaron por el nacimiento del «Rey de los judíos». El monarca, después de consultar a los escribas versados en las Escrituras (el Antiguo Testamento), les aseguró que el niño debía nacer en la pequeña ciudad de Belén, como establecía la profecía de Miqueas 5:2. Agregó, astutamente que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba dicho niño y, así, poder ir él también a adorarle. En realidad, según el relato bíblico, su intención era darle muerte.

En Belén, los magos se regocijan al volver a ver la estrella, hallaron a Jesús recién nacido y lo adoraron; ofreciéndole oro, incienso y mirra (Mateo 2:9-11). Al regreso, advertidos los magos por un sueño posiblemente por un ángel de las intenciones del rey, no volvieron a Jerusalén (Mateo 2:12. Herodes, entonces, ordenó dar muerte a todos los niños menores de dos años residentes en Belén, episodio conocido como la matanza de los inocentes (Mateo 2:16-18). Un nuevo mensaje celestial, advirtió a José de la amenaza y este, llevando a María y a Jesús, huyó a Egipto (Mateo 2:13-15). Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes (Mateo 2:15). 

¿Qué Nos Dice El Análisis Bíblico?:

El evangelio de Mateo habla de estos «magos», sin precisar sus nombres, ni que fuesen reyes, ni que fueran tres, el texto solo nos dice “…vinieron del oriente a Jerusalén unos magos…” (Mateo 2:1).

La palabra «magos» en el texto, no se referiré a personas que practicaban ilusionismo, la adivinación o hechicería tal como en el caso de Simón el mago (Hechos 8:9, 11) y de Elimas Barjesús (Hechos 13:6, 8). La palabra proviene del persa ma-gu-u-sha, que significa sacerdote. Llegó al griego como μάγος (magos, plural: μάγοι, magoi), refiriéndose a una casta de sacerdotes persas o babilonios que estudiaban los astros (las estrellas) y procuraban entender los tiempos, eran astrólogos. Por la historia sabemos que Babilonia y Persia eran el centro de la astrología. Y la Biblia nos confirma esto el libro de Daniel 1:19-20; 2:2, 10; 4:7 5:7, 13-16. Pero lo que sabemos de estos hombres es que provenían del oriente, y fuera que se tratara de Siria, Arabia, Babilonia, Persia u otro lugar, ellos fueron guiados por una estrella milagrosa (no común) a Jerusalén para con el propósito de rendir adoración “…rey de los judíos…” (Mateo 2:2).

Si bien parece contradictorio que practicantes de la astrología sean mencionados como adoradores del Mesías, rey de los judíos, ya que el A. T. los astrólogos eran severamente amonestado. El A. T. especifica a los astrólogos como entre quienes serán quemados como tamo en el juicio de Dios (Isaías 47:13-14). La astrología como una forma de adivinación está expresamente prohibida en las Escrituras (Deuteronomio 18:10-14). Dios prohibió a los hijos de Israel adorar o servir al “ejército del cielo” (Deuteronomio 4:19). Sin embargo, en varias ocasiones a lo largo de su historia, Israel cayó en ese mismo pecado (2º Reyes 17:16; 23:4-5 es un ejemplo de esto). Su culto a las estrellas trajo el juicio de Dios cada vez.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que «los magos del Oriente» no tan solo eran estudiosos de los astros. Algunas traducciones bíblicas lo denominan como “los sabios” principalmente las traducciones en inglés. Esto porque hay evidencias históricas de que los magos del oriente también eran hombres sabios o de ciencia de alta alcurnia, ricos e influyentes. Eran los filósofos, los consejeros del reino, instruidos en toda la sabiduría del antiguo Cercano Oriente. Sin duda alguna Daniel, Ananías, Misael y Azarías, hijos de los príncipes de Juda, la biblia indica que fueron preparados para ser magos (sacerdotes) de Babilonia (Daniel 1) aunque ellos brindaron resistencia por su celo a Dios en no ser seducidos por la idolatría (Daniel 2; 6).

No hay que dejar de destacar que ellos también poseían cierto conocimiento de algunas profecías del Antiguo Testamento ya que ellos dijeron:  “… ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle…” (Mateo 2:2), esta una clara evidencia su conocimiento de las Escrituras. Por esto último, no podemos interpretar que los magos fueran idólatras, sino que eran hombres que con deseo de buscar al Dios verdadero, se dedicaron a estudiar las estrellas en conjunto de las profecías de las Escrituras, discerniendo en ellas cumplimiento de la llegada del Mesías, el rey de los judíos, para adorarlo.

¿Cómo Supieron Que La Estrella Representa Al Mesías? ¿Dónde Las Escrituras Nos Hablan De Una Estrella Representa al Mesías?:

Algunos comentaristas opinan que estos magos, quizás eran judíos de los que permanecieron en Babilonia después del exilio, y por eso conocían las predicciones del Antiguo Testamento acerca de la venida del Mesías. O que quizás eran astrólogos orientales que estudiaban manuscritos antiguos de todo el mundo. Y que debido al exilio judío de siglos anteriores, seguramente había ejemplares del Antiguo Testamento en su tierra. Y en este sentido, puede ser que recibieran un mensaje especial de Dios y dirección para encontrar al Mesías.

La única parte del Antiguo Testamento en la que se interpreta a una “estrella” como profecía mesiánica, es en las palabras de Balaam cuando dijo: “Saldrá ESTRELLA de Jacob” (Números 24:17). Balaam no era judío. Era oriundo de una ciudad llamada Petor, “que está junto al río” (Números 22:5), estos eran Haran o Aram (Siria) cerca del rio Éufrates, en la Mesopotamia (Deuteronomio 23:4). Los judíos consideraban que las regiones del norte de Arabia, de Siria y de Mesopotamia constituían parte del “oriente”. Por eso Harán o Aram se encontraba en “tierra de los orientales” (Génesis 29:1, 4). El rey de Moab, Balac, hizo venir a Balaam “de Aram [es decir, Siria]… de los montes del oriente” (Número 23:7). Por este último dato, algunos eruditos han considerado que los magos eran oriundos de la patria de Balaam, quien fue vidente de Dios y quizá también sacerdote (mago). Esta última interpretación es la que más se asemeja a la característica de los magos de Mateo 2.

Si tomamos esta última interpretación, el viaje de los magos de Aram a Belén habría sido de unos 650 km, y hubiera llevado por lo menos unas dos o tres semanas de marcha ininterrumpida, si usaban cabalgaduras; y quizá un mes, si iban a pie. El hecho de que sin duda viajaban de noche a fin de no perder de vista la estrella, pudo haber sido motivo de que hayan tardado aún más tiempo. Por otra parte, pudieron haber partido desde algún punto más lejano en el este, por lo cual el tiempo empleado en el trayecto pudo haber sido todavía mayor.

¿Cuánto Tiempo Duraron Siguiendo La Estrella Desde Su Aparición?:

La noche del nacimiento del Mesías apareció en el cielo una luz misteriosa, que se convirtió en una estrella brillante que persistió en el cielo. Ellos vieron esta estrella desde el Oriente que es el Este, pero esto no significa que vieran la estrella que estaba en el oriente. Esto les hubiera hecho ir hacia el este, para seguirla, en lugar de dirigirse hacia el oeste. Las palabras «en el oriente» deben ser tomadas probablemente con «hemos visto», esto es, estábamos en oriente cuando la vimos, o aún más probablemente «vimos su estrella cuando se levantaba» o «cuando se levantó».

Este brillo no era realmente una estrella sino del resplandor de gloria de Dios manifestada en un ángel que bajo del cielo hacia unos pastores que estaba cerca del lugar donde ocurrió el nacimiento del Mesías, así lo podemos ver en Lucas 2:8-18. Al ver los magos este impresionante brillo, parecer ser que una vez más, recurrieron a los rollos sagrados. Mientras procuraban comprender el significado de los sagrados escritos, “en sueños recibieron la indicación de ir en busca del Príncipe recién nacido, el Rey de los judíos”. No hay dudas de que ellos tenía una relación con Dios, ya que ellos fueron avisados revelación en sueños que no regresarán a donde Herodes (Mateo 2:12).

Analizando el tiempo que los magos duraron siguiendo la estrella, nos encontramos que Mateo 2:7-8 dice que Herodes indagó de ellos con exactitud el tiempo en el que había parecido la estrella. Herodes con astucia dice a los magos que cuando encuentre al niño le den aviso, para que él adorarlo. Más tarde en Mateo 2:12, los magos no regresaron a dar el aviso ya que fueron advertidos por revelación en sueños de no ir a Herodes. Y se fueron a su tierra por otra vías. En Mateo 2:16 dice “cuando Herodes se informó de que los magos lo habían avisado, se puso muy furioso y mandó matar a todos los niños menores de dos años, que vivieran en Belén y sus alrededores…”. En este último texto esta la repuesta, los magos duraron dos años siguiendo la estrella. Esto denota la importante relación con Dios que tenían los magos, desde el nacimiento de Jesús, Dios guío a los magos desde el Oriente por dos años a través del resplandor del ángel que se había aparecido una vez a los pastores de Belén. Se movía y se detenía en el cielo como el brillo de una estrella, esto es comparable con una realidad sobrenatural similar a la Shekiná que guió a los israelitas en los días de Moisés (Éxodo 13:21).

¿Qué Significado Tienen Los Regalos Que Los Magos Ofrecieron A Jesús?:

Jesús tenía dos años de edad cuando los magos lo visitaron, y no lo encontraron en un pesebre como el catolicismo interpreta en sus pinturas o en las grandes maquetas que forman. El Evangelio de Mateo dice: “…Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.  Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra…” (Mateo 2:10-11).

La biblia no nos ofrece una interpretación exacta del simbolismo de los regalos que los magos ofrecieron a Jesús. El Oro, el incienso y la mirra. Del A. T. podemos aprender que los que visitaban a los reyes les llevaban presentes (1 Reyes 10:2; Salmo 72:10; 72:15; Isaías 60:6). Aunque sería equivocado utilizar estos pasajes bíblicos como referencia proféticas que se relacione con Mateo 2., y si así lo fuera, el escritor del libro hubiera tenido presente su cumplimiento relacionado con el Mesías, tal como lo demuestra todo su libro (por ejemplo: Mateo 1:22; 2:17; 4:14; 8:17; 12:17; etc). Sin embargo, desde el siglo I d. C., la tradición ha interpretado que el ORO (representó su naturaleza real, como presente conferido a los reyes), INCIENSO (que representó su naturaleza divina, empleado en el culto) y MIRRA (un compuesto embalsamador para los muertos, representó la mortalidad, sufrimiento y muerte futura de Jesús).

Los magos le dieron estos regalos caros porque eran presentes valiosos para el futuro rey. Los magos le ofrecieron presentes y adoraron a Jesús por lo que Él era. Esta es la esencia de la verdadera adoración: honrar a Cristo por su persona y estar dispuesto a darle lo que consideramos valioso. Adore a Dios porque es perfecto, justo y creador poderoso del universo, digno de lo mejor que uno puede dar.

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